viernes, 11 de noviembre de 2011

EL RECORTE DE AYUDAS SOCIALES

"¿Y ahora quién me baña?"    Carmen tiene 44 años, un 100% de discapacidad física, carece de familia y sufre una enfermedad crónica que le reproduce tumores por todo el cuerpo de forma permanente. Con todo va el Ayuntamiento y le dice que le sobran ayudas. Le retira sin previo aviso la auxiliar que la aseaba todas las mañanas. Ahora ahorra en comida para bañarse cada 2 o 3 días.El último día que le vino la asistente fue el 31 de octubre. Pero ni la avisaron. Se quedó esperando. Y eso que no le venía gratis. Carmen Torres costeaba el servicio pagando 53 euros al mes. Lo tenía subvencionado y eso le reducía los costes. Así podía bañarse todos los días de lunes a viernes, como un reloj, a las 7 de la mañana. Desde entonces no puede. Una fría resolución jurídica del Ayuntamiento de Telde le respondió días más tarde que ella no tiene derecho a esa ayuda. Ahora se asea dos o tres veces en semana porque no tiene para pagar el servicio diario. Cobra una mínima pensión por discapacidad y no puede permitirse abonar todos los días los 20 euros que le cuesta el auxiliar por hora y media de trabajo.

«No me queda otra que ahorrar de la comida para poder bañarme», cuenta dolida. Se siente dañada física y moralmente. «Y me preocupa porque por mi enfermedad tengo que asearme bien». Padece fibromatosis hialina juvenil de nacimiento, una dolencia que le genera tumores por todo el cuerpo. Se opera tres veces al año y no tiene apenas movilidad. No la puede asear cualquiera. A ella le asiste las 24 horas un cuidador que vive incluso en su casa, pero no está cualificado para bañarla. Necesita una auxiliar, una medio enfermera, que limpie y seque bien sus tumores para evitar llagas. Ya le han sobrevenido los primeros problemas. Muestra un parte médico del 7 de noviembre pasado por una infección de orina.
Se siente mal porque entiende que le han quitado un derecho y porque además asegura que no la han tratado bien. Le retiraron la asistente sin avisarla. Tuvo que llamar a Banahore, la empresa que contrata el Ayuntamiento para el Servicio de Ayuda a Domicilio, para que le explicara lo que había pasado y de allí la rebotaron a Servicios Sociales. Presentó una alegación el 3 de noviembre y recibió la respuesta el 9. Fue negativa.